Biofeedback: tecnología al servicio de la psicoterapia

 

La tecnología está cambiando la forma de afrontar intervenciones psicológicas, hace tiempo estuvimos hablando de cómo la realidad virtual facilitaba y hacía más accesible la terapia de exposición a fobias. Hoy vamos a hablar de otra corriente de intervención conocida como biofeedback.

Objetivo del biofeedback

Según el consenso el biofeedback o biorretroalimentación es un “proceso que permite al individuo aprender cómo cambiar la actividad fisiológica a efectos de mejorar la salud y el rendimiento”. Para alcanzar este objetivo el biofeedback hace uso de sensores precisos que son capaces de detectar variaciones en la actividad del cuerpo ya sea a nivel de función cardiaca, de ondas cerebrales, respiración, temperatura o actividad muscular. Esta información es presentada en tiempo real al usuario que mediante la guía del profesional tratará de cambiar el comportamiento fisiológico indeseado.

Según la AAPB (asociación de psicología aplicada y biofeedback) los tratamientos a través de biofeedback han demostrado ser efectivos en multitud de desórdenes como TDAH, estrés, problemas respiratorios, dolores de cabeza, ansiedad, hipertensión, etc. Pero también se usan para aumentar el rendimiento en áreas con gran exigencia psicológica, como el deporte profesional, con el objetivo de llegar en estado óptimo a las citas importantes.

Tecnología implicada

La base tecnológica de estas intervenciones se centra en dispositivos de monitorización de alta sensibilidad. Uno de los primeros dispositivos de biofeedback fué el Muscle Whistler, desarrollado en 1971, que es capaz de detectar el electromiograma, o dicho de otra forma, detectar las señales eléctricas del sistema nervioso somático que activan el movimiento de los músculos esqueléticos, lo que podríamos denominar como movimiento consciente. Éste dispositivo producía un feedback de tipo sonoro.

En realidad el biofeedback no aporta mucho en el ámbito tecnológico, sino que ha sido capaz de nutrirse de él, mostrando al usuario en tiempo real los resultados de monitorización de ondas cerebrales mediante electroencefalograma (lo que se conoce como neurofeedback), el ritmo cardiaco mediante electrocardiograma o los datos de ritmo y profundidad respiratoria así como los cambios de temperatura.

El éxito del biofeedback radica en la capacidad de usar la tecnología para entender mejor qué es lo que nos pasa en cada momento y aprender a actuar en consecuencia.

Tratamiento con biofeedback

El tratamiento por supuesto dependerá del usuario y el tipo de afección de éste por lo que el primer paso será siempre una evaluación inicial y crear un perfil inicial de las variables a monitorizar.

Durante las sesiones el objetivo es conseguir que el usuario alcance unos valores concretos dentro de las métricas observadas. Si ponemos como ejemplo el neurofeedback, el usuario obtiene información de cómo reacciona su cerebro ante ciertas situaciones, permitiendo de algún modo encontrar los comportamientos y pensamientos que consiguen controlar esas métricas.

El objetivo final de los tratamientos de biofeedback es entrenar al paciente en el control de la propia fisionomía para poder realizar los mismo procesos sin necesidad del feedback proporcionado por los sensores.

REFERENCIAS:

 

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