Neuroética. Los avances en neurociencia y tecnología la hacen necesaria.

 

Recientemente hablábamos en este blog de un proyecto muy ambicioso e innovador, pero también tremendamente controvertido. Se trataba del proyecto Neuralink del también controvertido tecnólogo Elon Musk, que abandera algunas de las propuestas tecnológicas más transformadoras y disruptivas de nuestro tiempo.

Recordamos que Neuralink pretende desarrollar implantes intracraneales, que prometen a medio plazo ofrecer soluciones en el tratamiento de lesiones, pero como objetivo a largo plazo proponía una nueva forma de comunicación con las máquinas.

Proyectos como éste plantean algunas cuestiones éticas que invitan a la reflexión. Por ello, hoy vamos a hablar de neuroética.

¿Qué es la neuroética, y cómo surge?

Se trata de la moral aplicada al dominio del cerebro. Aborda los beneficios y los peligros potenciales de las investigaciones modernas sobre el cerebro.

Surge como consecuencia del progreso de las técnicas de formación de imágenes del cerebro que, si bien por un lado han permitido un incremento del conocimiento sobre el mismo, por otro han generado una serie de cuestiones éticas relacionadas con la metodología de adquisición de ese conocimiento y su aplicación.

Es por tanto, una disciplina que pretende distinguir entre lo técnicamente viable y lo moralmente aceptable.

Por qué es necesaria

En líneas generales, las neurociencias y tecnología (o neurotecnología) podría definirse como aquellos métodos y dispositivos que se utilizan para acceder a evaluar o actuar sobre sistemas neurales. Estos enfoques se pueden clasificar en evaluativos (métodos genéticos, genómicos, neuroimagen, análisis de biomarcadores, etc.) e intervencionistas (medicamentos, dispositivos neuromoduladores como la EMT o ECP, y los implantes y transplantes, de tejido neural o neuroprotésicos de interfaz cerebro-máquina).

La neurociencia proporciona medios para controlar la cognición, la emoción y la conducta. Aunque su uso puede tener una motivación loable, las intervenciones y manipulaciones de neurotecnología están sujetas a las influencias del mercado y de la orientación política. Y esto es lo que hace vital preguntarnos cómo se utilizarán y distribuirán estos bienes y recursos y qué efectos tendrán su uso y su aplicación en individuos, colectivos y la sociedad en general.

La necesidad de innovar, lo novedoso de los enfoques, las limitaciones actuales del conocimiento y las incertidumbres resultantes de los beneficios, cargas y perjuicios relativos de la neurotecnología tienen un gran número de implicaciones éticas, legales y sociales.

Cuáles son sus retos actualmente

Aunque en toda investigación, y no sólo en el campo de las neurociencias y las tecnologías, es necesario un comité ético que valore los potenciales riesgos, la naturaleza de estos avances establece los siguientes retos:

  • ¿Cuál es el alcance real de las herramientas de la neurociencia? (capacidad de la neurotecnología).

Es decir, hasta qué punto son fiables y se pueden usar de manera válida. En este sentido el año pasado salió a la luz un caso flagrante, donde no se tuvo en cuenta, o más bien se descuidó este aspecto. Un grupo de investigadores, detectaron un fallo en un software de resonancia magnética, que echaban por tierra 15 años de investigación neurocientífica, invalidando miles de estudios sobre el cerebro.

Si el primer reto aborda la capacidad real, el segundo, entendiendo como válida ésta primera, aborda el uso que se haga, en especial en la neurotecnología intervencionista.

  • ¿De qué maneras, podría usarse, o utilizarse indebidamente, para tratar desórdenes neuropsiquiátricos o modificar aspectos fundamentales de la personalidad?

En este sentido, los investigadores, han sugerido que las distinciones operativas de función, y normas determinen si una intervención neurológica puede considerarse un tratamiento, por ejemplo, para prevenir, mitigar o revertir una disfunción o desorden, o una mejora, como cambiar la cognición, la emoción o el comportamiento de maneras que supongan una optimización del rendimiento.  Y también sobre si lo que constituye tratamiento o mejora promueve posteriores investigaciones acerca de su implantación/realización.

El tercer reto relaciona la neurotecnología con la globalización y los mercados:

  • ¿Cómo influirán los mercados para la neurotecnología en la comercialización y la economía global de los recursos y servicios neurocientíficos y tecnológicos?

La neurociencia es un mercado significativo con unos beneficios de 150.000 M y un crecimiento del 5%. Esto ha implicado inevitablemente una tendencia globalizadora que exigirá nuevos enfoques multiculturales.

De estas 3 grandes cuestiones, existen multitud de derivadas:

Qué enfoques neurotecnológicos se están considerando o proponiendo, Cual es el criterio para proponer unos u otros, qué personas o grupos se beneficiarán de la neurotecnología, cuándo se propondrá el uso concreto de tipos de neurotecnología dentro de un protocolo clínico, en qué entornos se usará o aplicará (clínico, paraclínico, laboral…), etc.

REFERENCIAS:

  1. BBVA OpenMind – Progreso neurotecnológico. Necesidad de una neuroética (James Giordano).
  2. Wikipedia – Neuroética
  3. Philosophica.info – Neuroética
  4. Xataca – Lo que dice la ciencia del nuevo proyecto de Elon Musk: Neuralink, ciborgs y el coste de jugar con el cerebro.
  5. El País – Una revisión invalida miles de estudios del cerebro.

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