Afasia

29 Abril 2019

La afasia es una pérdida adquirida del lenguaje oral que puede afectar también a la lectura o a la escritura. Es causada por un daño temporal o permanente en las zonas del cerebro involucradas en las funciones del lenguaje.

 

El hemisferio izquierdo juega un papel determinante

De manera general, las causas de los diferentes tipos de afasia suelen localizarse en el hemisferio izquierdo del cerebro, que el es encargado de coordinar la mayor parte de las etapas necesarias para la correcta comunicación en el 98.5% de los diestros y el 70% de los zurdos. Además dicho hemisferio interviene en las funciones motoras, que se presentan también alteradas en ciertos tipos de afasia.

 

Tipos de afasias

Se puede hablar de una clasificación muy general compuesta por cuatro tipos de afasias, o bien pasar a clasificar este síntoma atendiendo a si cumple o no las características de los principales tipos de afasia descritos en la bibliografía médica. De manera general, se habla de cuatro grupos:

  • Afasia expresiva, en la que el paciente sabe qué quiere decir o comunicar pero presenta dificultad en la pronunciación o en la escritura.
  • Afasia receptiva, aquella en la que el sujeto afectado escucha la voz o lee un texto pero no consigue encontrarle sentido o lo que percibe.
  • Afasia anómica o amnésica es la dificultad para usar las palabras correctas que describen un suceso, un objeto o un lugar.
  • Afasia global es un tipo severo de afasia en el que el paciente queda incomunicado o experimenta una gran dificultad tanto para hablar como para comprender lo que se le dice, leer o escribir.

Frente al enfoque anatómico clásico que busca estudiar los síntomas de cada tipo de afasia para determinar dónde se localiza el problema, el descubrimiento de las rutas neuronales y lo que se ha llamado la plasticidad del cerebro apoya una hipótesis que consiste en que no siempre la región del cerebro encargada de las funciones dañadas pueda ser la que presente un problema, sino que también existirán afasias debidas a lesiones o fallos en las rutas neuronales que comunican las diferentes zonas del cerebro implicadas en el lenguaje.

Los tipos de afasia más comunes, clasificándolos de manera menos genérica y atendiendo a una serie de síntomas compartidos, se resumen a continuación. Las dos primeras son afasias primarias.

  • Afasia de Broca. Es una afasia motora en la que el daño se encuentra en la llamada área de Broca y zonas circundantes, esto es,  en la tercera circunvolución frontal del hemisferio izquierdo, en las secciones opercular y triangular del hemisferio dominante para el lenguaje, que generalmente es el hemisferio izquierdo.

La afasia de Broca es conocida como afasia expresiva, motora o no fluida, y no es extraño que afecte también en algún grado a la lectura y a la escritura.

El sujeto con afasia de Broca habla poco, empleando frases cortas o mal construidas, con una gramática simplificada hasta el extremo, y a pesar de ello comete errores. Le cuesta pronunciar correctamente y emite palabras deformadas debido al gran esfuerzo que le supone sincronizar laringe, faringe y lengua al expresarse. Sin embargo, la comprensión del lenguaje es casi normal.

En ocasiones, la afasia de Broca se presenta acompañada de paresia (parálisis parcial, espasmos o debilidad muscular repentina) del hemicuerpo derecho.

  • Afasia de Wernicke. De tipo sensorial, indica lesión o inflamación en el área de Wernicke, es decir, en las regiones temporo-parietales del lóbulo temporal izquierdo. Los individuos afectados por este tipo de afasia pueden pronunciar oraciones largas y complejas, aunque suelen incluir en ellas palabras o sílabas carentes de sentido. Este tipo de afasia afecta siempre al lenguaje oral, en mayor o menor grado, y puede afectar a la lectura y la escritura o no. El sujeto afectado presenta serias dificultades para entender lo que se le dice e, incluso, lo que él mismo pronuncia, y sin embargo no es consciente de que hay un problema neurológico. En los casos en los que la lectura o la escritura no se han visto afectados o si así ha sido ha sido en grado leve, el cerebro puede llegar a establecer un método compensatorio en la rehabilitación apoyándose en la comunicación escrita para mejorar la comunicación oral.
  • Afasia de conducción. Es uno de los casos que se explican con las conexiones neuronales. Este tipo de afasia se cree que se produce como consecuencia de una lesión en el fascículo arqueado que comunica las áreas de Broca y de Wernicke.

Con una expresión más fluida que la de los individuos afectados por la afasia de Broca pero menos que la de los casos de afasia de Wernicke, el síntoma diferenciador de la afasia de conducción es la incapacidad de repetición. El paciente sólo consigue emitir frases muy cortas y simples y, aunque la lectura en voz alta suele verse afectada, la comprensión se mantiene intacta o bien preservada. Puede presentar paresia del hemicuerpo derecho en la fase aguda del proceso, que casi siempre remite y no aparece en la fase crónica.

  • Afasia transcortical (extrasilviana) motora o dinámica. Asociada con lesiones prefrontales izquierdas que afectan de forma importante al habla espontánea, aunque el paciente sí puede repetir frases bastantes largas y conserva la comprensión. La dificultad en el lenguaje oral que experimenta se debe a cuestiones motoras, aparece a la hora de articular las palabras. Algunos autores opinan que es un síndrome disejecutivo que afecta a las funciones ejecutivas implicadas en los procesos verbales.
  • Afasia anómica. (Ver clasificación anterior). La anomia es una componente de prácticamente todas las Afasias fluidas, la Afasia de Wernicke y la Afasia de conducción. Únicamente si la anomia aparece de modo relativamente aislado se habla de Afasia anómica.
  • Afasia global. Causada por lesiones cerebrales que afectan a varias zonas involucradas en el lenguaje o por lesiones muy extensas.

 

Causas y tratamiento de las afasias

Las causas de las afasias son diversas. Cuando un adulto o un niño con edad suficiente para haber desarrollado la capacidad del lenguaje experimenta algún tipo de afasia de forma repentina cabe pensar en ictus, un problema isquémico (se disminuye de forma drástica el flujo sanguíneo de una zona concreta) o un traumatismo craneoencefálico. También existen infecciones víricas y bacterianas que afectan al cerebro o pueden producir afasias como consecuencia de un proceso inflamatorio.

En el caso de que la progresión de la afasia sea lenta, las demencias, el Alzheimer y el crecimiento de algunos tumores, tanto benignos como cancerosos, suelen ser los causantes.

Existen casos en los que las afasias remiten de forma espontánea una vez suprimida la causa que las produjo, aunque lo habitual es que se logre una mejora parcial que se complementará con ejercicios de rehabilitación. Esta rehabilitación puede durar hasta dos años y, pese a ofrecer muy buenos resultados excepto en enfermedades neurodegenerativas, demencias seniles y Alzheimer, la recuperación total de la capacidad del lenguaje dependerá mucho del punto de partida del individuo.

 

Diagnóstico diferencial de la afasia. Otros síntomas con los que no se debe confundir

No se debe confundir la afasia con la apraxia del habla, pese a que ambas tienen un origen neurológico adquirido por daño cerebral y pueden presentarse de manera conjunta.

La apraxia del habla consiste en una dificultad para ejecutar de manera voluntaria los movimientos implicados en el habla y es causada por una lesión en las áreas corticales de asociación motora encargadas de la programación de los movimientos voluntarios de la boca, lengua, faringe y laringe.

Quien presenta apraxia del habla también tendrá problemas para tragar, masticar, silbar, tragar o besar con soltura, luego la afectación al lenguaje hablado no se corresponde con una afectación semántica sino que obedece a un problema cinético a la hora de ejecutar los movimientos.

Tampoco debe confundirse afasia con la disartria, un trastorno neuromuscular que afecta a la activación de los movimientos implicados en el habla, sin afectación de la planificación del movimiento.

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