El entrenamiento cognitivo modifica la corteza cerebral

11 Enero 2018

Se trata de un estudio coordinado desde la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), en la que participaron científicos de la Universidad Complutense, la Universidad Pompeu Fabra, el Montreal Neurological Institute (Canadá) y la Universidad de California (EE UU),

El entrenamiento cognitivo, es un tipo de intervención neuropsicológica que pretende modificar la estructura del cerebro para potenciar determinadas habilidades cognitivas a través de la realización de tareas que implican la puesta en funcionamiento de los procesos cognitivos implicados en estas habilidades.

Es un campo ampliamente estudiado, sin embargo, el año 2017 nos dejaba la publicación de una investigación que además ponía de relieve los cambios físicos que se producen.

Este estudio, analizaba las consecuencias psicológicas y biológicas del entrenamiento cognitivo adaptado.

A partir de un entrenamiento diseñado para estimular procesos cognitivos necesarios para la memoria a corto plazo, los científicos observaron cambios en la estructura física del cerebro. Concretamente, observaron un aumento significativo en el área de superficie y el grosor de la corteza cerebral en determinadas regiones de los lóbulos frontales y temporales.

Estas regiones precisamente, apoyan procesos psicológicos necesarios para completar satisfactoriamente el entrenamiento: memoria a corto plazo y resistencia a la interferencia e inhibición.

Otro hallazgo de este estudio, fue la constatación de que los individuos de menor capacidad cognitiva se beneficiaron en mayor grado del entrenamiento, pues sus cerebros respondieron con mayor intensidad.

Según los autores, estos resultados subrayan la necesidad de conocer los recursos cognitivos del individuo para ayudar al diseño de entrenamientos adaptados a sus características personales.

Roberto Colom, del departamento de Psicología Biológica y de la Salud de la UAM, afirma que, aunque los resultados de esta investigación se han obtenido con jóvenes sanos, las aplicaciones para individuos cognitivamente comprometidos son evidentes. Por ejemplo, la pérdida de grosor cortical que se produce espontáneamente con la edad podría atenuarse mediante programas de entrenamiento cognitivo personalizados. También, determinados síntomas asociados a trastornos como la esquizofrenia, podrían mejoran con el entrenamiento de la memoria a corto plazo.

 

Entrenamiento individualizado

Un grupo de 28 mujeres sanas, de 17 a 22 años, completó una exhaustiva batería de 12 pruebas psicológicas antes y después del entrenamiento cognitivo. El entrenamiento supuso 24 sesiones realizadas en un período de 12 semanas, y se observaron mejoras sustanciales en los niveles de dificultad que se iban superando sesión a sesión.

También se obtuvieron registros de resonancia magnética estructural y funcional antes y después de entrenar. Las imágenes de los cerebros de las participantes se dividieron en una serie de regiones genéticamente significativas para calcular, seguidamente, los cambios de quienes entrenaron y quienes formaron parte del grupo de control. La comparativa reveló los cambios estructurales en el cerebro señalados anteriormente.

El propio Colom destacaba la importancia de un entrenamiento adaptado al individuo para una intervención eficaz.

 

REFERENCIAS:

Román FJ, Lewis LB, Chen CH, Karama S, Burgaleta M, Martínez K, Lepage C, Jaeggi SM, Evans AC, Kremen WS, Colom R. Gray matter responsiveness to adaptive working memory training: a surface-based morphometry study. Brain Struct Funct. DOI: 10.1007/s00429-015-1168-7

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