Sesgo cognitivo y crisis de replicabilidad

14 Septiembre 2017

A día de hoy no cabe duda de que la ciencia es el principal motor de la tecnología, no obstante mientras que los parámetros de un avance tecnológico pueden ser medidos de forma relativamente sencilla los avances científicos, basados en teorías y estudios son más propensos a contener fallos, más aún cuando entramos en el mundo de las neurociencias en el que los estudios, con intención o sin ella, son propensos a ofrecer información sesgada.

Qué es la ciencia

La ciencia es una rama del saber humano que aglutina conocimientos objetivos y verificables sobre una materia determinada. Para que un conocimiento sea considerado ciencia es necesario que exista una explicación de sus principios y causas. Además, este conocimiento tiene que poderse obtener mediante la experimentación sistemática y replicable.

Es ese último punto, el de la experimentación sistemática y replicable, la que ha conducido a la conocida como crisis de replicabilidad en la ciencia y sobre todo en la psicología.

Cómo se realiza una investigación

Las etapas de una investigación son muchas, pero podemos establecer 4 grandes bloques. Para empezar lo primero que hay que tener claro es qué queremos saber. Establecer una pregunta concreta, con una hipótesis, unos objetivos y la definición de los resultados esperados. En la segunda se define la metodología del estudio, que se va a hacer, elección de los sujetos de estudio, herramientas de recogida de datos, etc… en la tercera fase se ejecuta el experimento y se procede con la recogida de datos y por último se da forma a la información recogida.

Todas y cada una de estas etapas pueden contener errores, incluso la primera etapa  y por eso es importante que el experimento se pueda replicar.

Qué consecuencias tiene para la ciencia la crisis de replicabilidad

Pues los problemas son muchos, para la ciencia y por tanto para la sociedad. Un ejemplo de ello es el estudio publicado por Wakefield en 1998 en el que relaciona las vacunas MMR con autismo. Lo curioso del caso es que a pesar de ser realizado sobre una muestra de tan sólo 12 niños el artículo tuvo tal impacto que es uno de los pilares del movimiento antivacunas.

Estudios posteriores, como uno realizado en 2007 sobre una base de 1047 niños, no han podido replicar esta relación. Además, países en los que se dejó de administrar esta vacuna en la década de los 90 como Dinamarca o Japón no sólo no han disminuido el número de casos de TEA sino que éstos han crecido de forma similar al resto de países. No obstante, estos datos posteriores no han conseguido convencer a los detractores de las vacunas.

El hecho de que nuevas investigaciones no hagan cambiar de opinión a muchos individuos no se debe a que sean obtusos, puede tener más que ver con lo que conocemos como sesgo cognitivo.

En qué consiste el sesgo cognitivo

El sesgo cognitivo, también conocido como prejuicio cognitivo, es un efecto psicológico que causa una alteración en el procesamiento de la información y nace seguramente de la necesidad evolutiva de emitir juicios inmediatos para la toma de decisiones. Podríamos hablar de atajos de nuestro cerebro. Es fácil de entender cuando nos enfrentamos a tomas de decisiones rápidas, pero cuando hay tiempo para analizar los datos y las situaciones no parece tan obvio que estos atajos tengan sentido.

Sin embargo parece que el pensamiento lógico y el razonamiento no se salvan de este supuesto error, aunque quizás sea debido a lo que plantean Hugo Mercier y Dan Sperber en su libro “El enigma de la razón”, en el que afirman que la razón no nos engaña, sino que cumple un objetivo distinto al que generalmente le asignamos. Para ellos el razonamiento no es una herramienta para la búsqueda de la verdad sino más bien una herramienta social de justificación de nuestros actos, por tanto, el hecho de que se centre en las cosas que nos favorecen y descarte o minimice los datos que no nos convienen no es exactamente una falla, sino su propio objetivo, o dicho de otra manera “La razón es más un abogado que un científico”.

¿Afecta el sesgo cognitivo a las investigaciones?

En la película “Luces rojas” podemos ver como un científico cautivado por los poderes de un mentalista trata de demostrar mediante un proceso formal que no hay truco encerrado en los espectáculos del artista en cuestión. La cinta nos muestra a lo largo del proceso varias fallas minúsculas en el método y cómo el experimentado científico no es capaz de encontrarlas, seguramente porque van en contra de los resultados que desea encontrar.

El largometraje es tan sólo ficción, pero ilustra el caso de que los sesgos cognitivos son inherentes al ser humano, y por tanto los estudios científicos son susceptibles de verse afectados por ellos. Por suerte la ciencia no está indefensa ante este caos de nuestra mente individual, ya que su propia definición incluye la posibilidad de replicación de los experimentos por otros individuos, que con sus propios prejuicios deberían poder llegar a los mismos resultados.

REFERENCIAS

  1. http://www.galeon.com/jannier00/Etapas.html
  2. https://www.psyciencia.com/relacion-vacunas-autismo/
  3. https://psicologiaymente.net/inteligencia/sesgos-cognitivos-efecto-psicologico
  4. https://www.psyciencia.com/el-enigma-de-la-razon/
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