21 de septiembre - Día Mundial del Alzheimer

21 Septiembre 2017

Hoy, como cada 21 de septiembre, se conmemora el día Mundial del Alzheimer. Es la fecha elegida por la OMS y ADI para sensibilizar y apoyar la lucha contra este enfermedad, considerada ya como el mayor reto social de nuestro tiempo.

Según Alzheimer’s Disease International (una organización que aglutina a la mayoría de asociaciones y federaciones de Alzheimer a nivel mundial) estaría afectando a 46,8 millones de personas, y se estima que este número se triplique en el año 2050.

Con un índice de prevalencia en torno al 10% en la personas mayores de 65 años, en España, CEAFA (la Confederación Española de Asociaciones de Familiares de personas con Alzheimer y demencias afines) estima en más de 800.000 los afectados en nuestro país.

Queremos aprovechar esta efeméride para dedicarle este espacio a esta enfermedad, para la cual también nosotros tratamos aportar nuestro granito de arena, desde el ámbito tecnológico.

 

En qué consiste esta enfermedad.

El Alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa. Está considerada la principal causa de demencia, aunque no es la única.

Se debe a la muerte de células nerviosas (neuronas) que las investigaciones asocian a la formación de placas seniles y ovillos neurofibrilares como consecuencia del depósito de proteínas anormales como la beta-amiloide.

Este sería el motivo por el que se ven afectadas la capacidades cognitivas y funcionales, como la memoria inmediata o las funciones ejecutivas, así como también de la aparición de trastornos del comportamiento.

En su fase más severa es habitual que tenga dificultades para reconocer a sus familiares, o para hablar, leer, escribir o realizar actividades de la vida diaria.

 

Cómo se diagnostica

El diagnóstico del Alzheimer no es algo sencillo, porque no hay una forma objetiva a simple vista de discriminar que las pérdidas de memoria u otros síntomas que puedan aparecer en las fases tempranas se deban a esta enfermedad o no.

Por ello, lo primero es acudir a la consulta de neurología donde se realizará una primera exploración, que junto con una entrevista y la historia clínica, determinarán si es necesario avanzar en el diagnóstico.

El siguiente paso puede ser la realización de uno o varios test o escalas de valoración neuropsicológicas. Estas pruebas pueden determinar qué capacidades cognitivas se están viendo afectadas.

Actualmente, obtener un diagnóstico certero es muy costoso porque requiere de aparatos de neuroimagen y del uso de biomarcadores que muestren un patrón típico del Alzheimer. Ésta es de hecho la única forma de hallar un diagnóstico precoz (antes incluso de que se manifiesten los primeros síntomas). Y esto, sería fundamental para abordar la enfermedad con una adecuada estrategia que permita retrasar los aparición de estos síntomas y que el afectado pueda disfrutar de una mayor calidad de vida durante más tiempo.

 

Qué tratamientos existen

Desgraciadamente no existe cura a día de hoy. Tampoco hay tratamientos que frenen o retrasen la progresión de la enfermedad.

Lo que sí existen son tratamientos que permiten paliar algunos de los síntomas, con lo que se consigue mantener al enfermo con una calidad de vida aceptable un mayor tiempo. Esto en personas de avanzada edad es algo muy significativo.

La comunidad científica considera que un uso combinado de fármacos (como los inhibidores de colinesterasa o la memantina) junto con la aplicación de otros tratamientos no farmacológicos, como la estimulación cognitiva (que trata de aprovechar la neuroplasticidad del cerebro para que otras células sanas asuman las funciones de las dañadas), es la estrategia más adecuada para conseguir ese retraso en la progresión de los síntomas.

 

Qué podemos esperar en el futuro

Aún deben de ocurrir muchas cosas. Está claro que el mayor hito sería encontrar cómo curar o cómo frenar la enfermedad. En ello se emplea desde hace muchos años la comunidad científica y aunque hay avances significativos aún se está lejos de ello.

Algo imprescindible es que los estados asuman la gravedad de esta epidemia, y destinen más recursos a investigar y por supuesto a luchar contra esta enfermedad que tiene un alto coste para las familias, ya no sólo económico sino también emocional y de estado de salud, cuando son ellos quienes se encargan del cuidado.

Por otra parte, avanzar en el diagnóstico precoz permitiría actuar con mayor margen y obtener mejores resultados de los tratamientos actualmente existentes.

La prevención también es importante. Existen factores o hábitos poco saludables que ya se relacionan con la aparición de esta demencia, por eso una vida activa y sana, el ejercicio, tanto físico como mental o una dieta saludable entre otros nos alejaría del riesgo de padecer esta enfermedad.

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