En clave de ciencia: intervenciones cognitivas (parte I).

30 Agosto 2016

Conclusiones de los estudios científicos más importantes publicados sobre intervenciones cognitivas en mayores y otras poblaciones, con una especial atención al uso de nuevas tecnologías.


2000px-Brain_Surface_Gyri.SVGLos términos “estimulación cognitiva”, “entrenamiento cognitivo” y “rehabilitación cognitiva” hacen referencia a tipos de intervenciones diferentes que deben tenerse en cuenta a la hora de analizar la eficacia de la intervención cognitiva en mayores.

Hace algún tiempo Aguirre, Woods, Spector & Orrell (2013) realizaron una revisión en la que examinaron la efectividad de la estimulación cognitiva en personas con demencia, encontrando efectos beneficiosos no sólo sobre su desempeño cognitivo, sino también en medidas de autoevaluación sobre bienestar y calidad de vida.

Gran parte de los estudios de revisión sobre intervención cognitiva se han centrado en analizar la eficacia de los programas de entrenamiento cognitivo, encontrando que estos presentan una gran variabilidad en cuanto a destinatarios, tipo de entrenamiento y áreas trabajadas.

 

Intervención con personas mayores sanas.

Entre los estudios con mayores saludables Papp et al. (2009) realizan una revisión de 10 artículos en la que analizan la efectividad del entrenamiento cognitivo así como su eficacia a la hora de retrasar el deterioro cognitivo producido con el paso del tiempo. Respecto a su efectividad, los resultados sugieren que el entrenamiento cognitivo produce una mejora inmediata de la ejecución en aquellas tareas relacionadas con las áreas entrenadas (por ejemplo atención, memoria, razonamiento, velocidad de procesamiento). No pudiéndose generalizar estos resultados a habilidades no entrenadas. Tampoco se pueden establecer conclusiones respecto a si estos efectos se mantienen con el paso del tiempo, dado que la mitad de los estudios no lo examinan.

 

Tareas clásicas por ordenador, software y videojuegos.

old-tennis-videogame-tee-shirt-hommeEn otro estudio con adultos sanos se ha examinado la eficacia de diferentes formas de entrenamiento cognitivo. Kuider et al (2012) revisan 38 investigaciones que se organizan en tres categorías: a) tareas de entrenamiento clásicas administradas por ordenador (21 estudios), b) Software neuropsicológico (9 estudios) c) Videojuegos

Los autores concluyen en primer lugar que el entrenamiento cognitivo clásico (es decir tareas cognitivas) administrado por ordenador mejora el tiempo de reacción, la velocidad de procesamiento, la memoria de trabajo, las funciones ejecutivas, la habilidad viso-espacial y la atención (con un tamaño medio del efecto de .69).

En segundo lugar, el software neuropsicológico también produce un efecto positivo (tamaño medio de .56). Parece que resulta más efectivo en las áreas de memoria y habilidad viso-espacial que en atención y función ejecutiva.

Finalmente, practicar videojuegos también tiene un efecto positivo, y de hecho muestra el mayor tamaño medio del efecto: .77, aun cuando los videojuegos no se han diseñado específicamente para mejorar las funciones cognitivas.

A pesar de los resultados positivos, los autores muestran cierta cautela y alertan contra el sesgo de publicación (la menor posibilidad de que se publiquen estudios con resultados negativos) que puede dar lugar a un incremento en el tamaño del efecto finalmente hallado.

 

Programas que trabajan distintos ámbitos cognitivos.

Otro estudio han examinado la eficacia de programas que trabajan distintos ámbitos cognitivos en personas tanto sanas como con deterioro cognitivo. En la revisión realizada por Reijnders, van Heugten y Boxtel (2013), se encuentra que las intervenciones realizadas mejoran la memoria, las funciones ejecutivas, la velocidad de procesamiento, la atención, la inteligencia fluida, y la autoevaluación sobre el propio desempeño cognitivo.

Sin embargo, la mayoría de estos resultados parecen encontrarse en personas mayores sin deterioro, mientras que las mejoras son mucho menos evidentes en personas con deterioro cognitivo leve. Los resultados de este tipo de entrenamiento parecen mantenerse al menos durante dos meses una vez terminada la intervención, pero la generalización a otras tareas no entrenadas y de la vida cotidiana parece ser bastante escasa.

 

Intervención en personas con DCL

Respecto a los estudios centrados en ver los efectos de la intervención cognitiva en personas con DCL, Lí et al. (2011) han realizado una revisión de 17  estudios basados en tareas computarizadas. Los resultados en general parecen indicar que se consigue una mejora en distintas áreas de funcionamiento cognitivo, como son: memoria episódica, memoria semántica, funcionamiento ejecutivo/memoria de trabajo, habilidad viso-espacial, atención/velocidad de procesamiento. También mejora la percepción de estas personas de sus niveles de ansiedad y funcionamiento general. Aunque no tanto las percepciones sobre sus problemas de memoria y niveles de depresión. No se concluye nada sobre si hay transferencia del aprendizaje. Aunque en estos estudios no se realiza una diferenciación entre estimulación cognitiva, entrenamiento cognitivo y rehabilitación cognitiva.

 

Entrenamiento con estrategias de memoria en población con DCL

Por otra parte Gates et al., (2011) evalúan la eficacia del entrenamiento con estrategias de memoria o ejercicios cognitivos en personas con Deterioro Cognitivo Leve. Encuentran que la variedad de las medidas de resultado que se emplean limita la evaluación de la eficacia, pero parecen obtenerse ventajas en medidas cognitivas y del estado de ánimo al realizar ejercicios computarizados que si se entrenan estrategias de memoria utilizando papel y lápiz. También parece obtenerse una mejora en la función cognitiva global abarcando varios dominios cognitivos con ejercicio cognitivo que entrenando estrategias de memoria.

Los resultados señalan, además, que el entrenamiento cognitivo que abarca múltiples dominios cognitivos parece tener mayores beneficios que el entrenamiento en un solo dominio, y que su eficacia puede depender del tipo de población al que va dirigido. Así por ejemplo, el entrenamiento solo en estrategias de memoria parece no tener un efecto positivo sobre las funciones cognitivas en personas sanas o con deterioro cognitivo leve, aunque puede ser beneficioso para personas con demencia.

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