Las relaciones entre la salud física y la mental

28 Marzo 2017

En una reciente entrevista de el diario El País al investigador Álvaro Pascual-Leone, hablaba del estudio Barcelona Brain Health Initiative (BBHI), que él mismo dirige y con el que se pretende entender la salud cerebral. En este contexto comentaba que “el cerebro sano no es concebible en ausencia del resto de los órganos”. El objetivo por tanto es “ver cómo los otros órganos impactan sobre el cerebro y cómo el cerebro, en su función, impacta sobre el resto de órganos y enfermedades”.

Lo cierto es que la relación entre la salud física y mental o cerebral, no es algo novedoso. Sin embargo, de nuevo los avances de los últimos años en el conocimiento de nuestro cerebro, ha consolidado esta visión.

No obstante queremos abordar un aspecto en particular de este tema que sí ha sido ampliamente estudiado. Se trata de los beneficios que aporta a la salud mental la actividad física.

 

Qué estudios avalan esta afirmación

Pues para no irnos muy lejos, vamos a citar un par de estudios cercanos (ambos llevados a cabo en 2011)..

El primero de ellos, es un estudio realizado en población española, dirigido por doctores de las universidades de Murcia y País Vasco, trataba de relacionar algunos indicadores de la salud mental con la actividad física.

Concluye que practicar actividad física durante el tiempo libre se asocia con una menor prevalencia de indicadores negativos de salud mental. Por medio de los diferentes indicadores estudiados se observa una mejor salud mental en las personas de ambos sexos que realizan práctica de actividad física de intensidad.

Un segundo estudio, dirigido por parte de este equipo y doctores de la universidad de extremadura, trataba de analizar la relación entre el sedentarismo, la obestidad y la salud mental en menores de entre 4 y 15 años de edad.

En este caso los resultados obtenidos muestran que entre los escolares sedentarios son más frecuentes los problemas de salud mental: en concreto problemas emocionales, los problemas de conducta, los problemas con los compañeros y las dificultades de relación social. Un índice de masa corporal (IMC) que denota obesidad se asocia a peor salud mental general , mostrando los escolares obesos en mayor medida problemas emocionales y problemas con compañeros.

Concluye que en los escolares españoles un IMC saludable se asocia con mayor bienestar psicológico, aunque un estilo de vida activo es en mayor grado un buen indicador del estado de salud mental.

Investigaciones en este ámbito, hay muchas tanto dentro como fuera de nuestras fronteras.

De entre las más citadas, una investigación estadounidense en 2007 dirigida por el doctor en psiquiatría James Blumenthal, proponía que la actividad física habitual es un medio terapéutico tan eficaz en algunos casos como los fármacos antidepresivos en personas que padecen algunos tipos de trastornos depresivos o ansiedad.

 

Qué relación guarda con trastornos como la ansiedad

La evidencia empírica apunta a que mientras la reducción en ansiedad ocurre con los tipos de actividad anaeróbicos y aeróbicos, efectos más grandes fueron encontrados con la actividad aeróbica sostenida por 30 minutos o más tiempo (Long y Stavel, 1995). Esto indica que posiblemente la práctica de un deporte aeróbico en sesiones superiores a los treinta minutos tendría repercusiones importantes en la calidad de vida de los pacientes que presentan problemas de ansiedad.

Así mismo, puede convertirse en un aliado importante en las estrategias terapeutas estructuradas por psicólogos, psiquiatras y médicos.

El Instituto Nacional Americano de la salud mental, indicó que el ejercicio reduce ansiedad, disminuye la depresión moderada, mejora el bienestar emocional, y aumenta la energía.

Los estudios de Doyne et al (1985) encontraron que en las mujeres que asistían a tratamiento psicológico y que presentaban síntomas depresivos, un programa de seis semanas de terapia a partir de ejercicio físico disminuía dichos síntomas.

 

La actividad física también contribuye a tener en forma nuestro cerebro

Desde hace bastante tiempo se presumía que la actividad física podría tener relación con una mejoría de los procesos cognitivos que tienen su origen en el cerebro, pero gracias a una serie de estudios desarrollados por la Universidad de Illinois, en los Estados Unidos, esta suposición terminó siendo una comprobación empírica que arrojó como resultado que, efectivamente, a mayor actividad aeróbica, menor degeneración neuronal.

 

REFERENCIAS:

  1. Ernesto de la Cruz-Sánchez, Maria Isabel Moreno-Contreras, José Pino-Ortega, Raúl Martínez-Santos. Actividad física durante el tiempo libre y su relación con algunos indicadores de salud mental en España. Salud Ment vol.34 no.1 México ene./feb. 2011
  2. Arturo Rodríguez-Hernández, Ernesto De la Cruz-Sánchez, Sebastián Feu y Raúl Martínez-Santos. Sedentarismo, obesidad y salud mental en la población española de 4 a 15 años de edad. Rev. Esp. Salud Publica vol.85 no.4 Madrid jul./ago. 2011
  3. José Antonio Piqueras, Victoriano Ramos, Agustín Ernesto Martínez, Luis Armando Oblitas. Emociones negativas y su impacto en la salud mental y física. Suma Psicológica, Vol. 16 Nº2, Diciembre 2009, 85-112.
  4. William Ramírez; Stefano Vinaccia; Gustavo Ramón Suárez. El impacto de la actividad física y el deporte sobre la salud, la cognición, la socialización y el rendimiento académico: una revisión teórica. rev.estud.soc.  no.18 Bogotá May./Aug. 2004.
  5. Blumenthal JA, Babyak MA, Doraiswamy PM, Watkins L et al. Exercise and pharmacotherapy in the treatment of major depressive disorder. Psychosom Med 2007;69(7):587-96.
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